Un paisaje desértico de Egipto guarda evidencia de un pasado completamente diferente: hace millones de años, parte de esa región estuvo cubierta por el mar.
Investigadores localizaron numerosos dientes fosilizados de tiburones en la meseta de Abu-Tartur, en el desierto occidental egipcio.
Los restos pertenecen al menos a siete especies diferentes que vivieron durante el periodo Cretácico.
Entre los fósiles aparecen formas relacionadas con antiguos tiburones que habitaban mares cálidos y ricos en nutrientes.
La presencia de tantos ejemplares permite reconstruir parte de un ecosistema marino que existía cuando los niveles globales del océano eran mucho más elevados.
Los científicos aclaran que los animales probablemente no murieron todos al mismo tiempo, por lo que el término “cementerio” describe la concentración de restos y no necesariamente un episodio de mortalidad masiva.
La investigación también ayuda a comprender cómo se distribuían los tiburones antiguos entre África y otros mares del planeta.
Hoy, el sitio se encuentra rodeado de arena y roca, pero sus fósiles conservan evidencia de un océano desaparecido hace decenas de millones de años.






