¿Qué tienen en común un partido del Mundial y una ola de calor?
Para una cadena de electrónicos, ambos pueden terminar directamente en la caja registradora.
La británica Currys reportó un crecimiento de 7 por ciento en sus ventas comparables a nivel grupo durante el periodo de verano, impulsado en parte por dos acontecimientos completamente diferentes.
Por un lado, el Mundial aumentó el interés por productos relacionados con el entretenimiento en casa, particularmente televisores.
Por otro, las altas temperaturas dispararon la búsqueda de aparatos de climatización y otros productos para combatir el calor.
En Reino Unido e Irlanda, las ventas comparables aumentaron 6 por ciento durante las 17 semanas terminadas el 29 de agosto, mientras que la división nórdica avanzó 9 por ciento.
El desempeño resulta especialmente llamativo porque ocurrió mientras otros segmentos del comercio británico enfrentaban consumidores más cuidadosos debido a la inflación.
Es un ejemplo de cómo fenómenos que aparentemente no tienen relación pueden cambiar los hábitos de consumo casi de inmediato: cuando sube la temperatura o empieza un gran torneo, determinados productos pasan repentinamente de opcionales a imprescindibles.






