Los amigos que tuviste durante la escuela podrían influir en decisiones que tomarás décadas después.
Y una de ellas podría ser crear tu propio negocio.
Investigadores analizaron cómo las redes sociales formadas durante la juventud pueden afectar la probabilidad de que una persona se convierta en emprendedora más adelante.
La idea parte de algo sencillo: las personas no toman decisiones profesionales completamente aisladas.
Ver a alguien cercano iniciar un proyecto, conseguir clientes o convertir una idea en negocio puede cambiar la percepción sobre qué tan difícil o arriesgado resulta emprender.
También existe un efecto de aprendizaje.
Los amigos pueden compartir conocimientos, contactos, recomendaciones e incluso experiencias sobre errores que otras personas normalmente tendrían que descubrir por su cuenta.
El estudio destaca que los compañeros pueden influirse mutuamente desde etapas tempranas al discutir qué ideas parecen posibles o realistas.
Más adelante, encontrarse con amigos de universidad o escuela que ya iniciaron empresas también puede hacer que el emprendimiento parezca menos lejano o intimidante.
Esto no significa que tus amigos determinen tu futuro.
Pero sí muestra algo curioso: algunas decisiones profesionales pueden comenzar a construirse mucho antes de que siquiera tengas tu primer empleo.






