Mientras millones de personas observaron el reciente eclipse desde tierra, un equipo de NASA decidió perseguir literalmente la sombra de la Luna.
Pilotos del Johnson Space Center utilizaron un avión científico WB-57F para volar a gran altitud siguiendo la trayectoria del eclipse total del 12 de agosto.
La misión partió desde Islandia y permitió colocar instrumentos científicos en condiciones favorables para estudiar la corona solar.
Uno de los grandes misterios que los investigadores intentan comprender es por qué la atmósfera exterior del Sol puede alcanzar temperaturas mucho mayores que su superficie visible.
Volar siguiendo la trayectoria de la sombra permite extender el tiempo disponible para realizar observaciones que desde un punto fijo en tierra durarían solamente unos minutos.
La aeronave utilizada por NASA está diseñada para investigaciones a gran altitud y puede transportar instrumentos especializados para estudiar fenómenos atmosféricos y espaciales.






