Los robots humanoides podrían estar acercándose a un punto de inflexión comparable con el que vivió la inteligencia artificial cuando apareció ChatGPT.
El CEO de Unitree considera que el verdadero salto ocurrirá cuando un robot pueda entrar a un hogar que nunca ha visto y completar alrededor del 80% de las tareas que una persona le solicite.
La meta implica que las máquinas no solamente sean capaces de caminar o manipular objetos, sino de comprender instrucciones y adaptarse a entornos desconocidos.
Actualmente, uno de los mayores retos de los robots humanoides es conseguir que puedan realizar tareas diferentes sin necesitar programación específica para cada escenario.
Si la industria consigue superar ese obstáculo, los robots podrían pasar de demostraciones llamativas a herramientas utilizadas de manera cotidiana en hogares y centros de trabajo.






