La Vía Láctea no siempre tuvo la forma que conocemos actualmente y parte de su historia está marcada por colisiones con otras galaxias.
Una investigación identificó evidencias de un antiguo evento ocurrido hace aproximadamente 11 mil 800 millones de años, cuando nuestra galaxia absorbió otra estructura mucho más pequeña.
Este tipo de fusiones galácticas son parte natural de la evolución del universo y pueden modificar la distribución y movimiento de millones de estrellas.
Los científicos estudian la composición química y las trayectorias de estrellas antiguas para reconstruir acontecimientos que ocurrieron miles de millones de años antes de la formación del Sistema Solar.
Comprender estas fusiones permite conocer mejor cómo la Vía Láctea alcanzó su tamaño y estructura actuales.






