La inteligencia artificial está comenzando a cambiar una de las actividades más comunes de internet: decidir qué comprar.
Los asistentes actuales ya pueden comparar características, resumir reseñas, ordenar productos por precio y recomendar alternativas basándose en instrucciones del usuario.
En México, distintos estudios de comercio electrónico apuntan a un crecimiento del interés por utilizar IA para buscar ofertas y comparar precios.
El siguiente paso serán los llamados agentes autónomos, programas capaces no sólo de recomendar un producto, sino de completar procesos de compra bajo reglas previamente autorizadas.
Ese escenario requiere resolver todavía cuestiones relacionadas con pagos, seguridad, disponibilidad de inventario y autorización para realizar transacciones.
Los supermercados y cadenas comerciales también utilizan inteligencia artificial internamente para prever demanda, administrar inventarios y reducir faltantes.
El objetivo a largo plazo es que una persona pueda pedir a un asistente que encuentre ciertos productos y que el sistema se encargue de localizar la mejor combinación posible.
Por ahora, la transformación ocurre principalmente en la etapa de búsqueda y decisión, pero apunta hacia procesos de compra cada vez más automatizados.






