Durante años, comprar un nuevo celular, audífonos o computadora comenzaba buscando en Google frases como “mejor calidad-precio”.
Ahora ese comportamiento empieza a cambiar entre los usuarios más jóvenes.
Cada vez más personas utilizan herramientas de inteligencia artificial para explicar exactamente qué necesitan y recibir recomendaciones personalizadas.
En lugar de revisar decenas de enlaces, un usuario puede pedir, por ejemplo, un teléfono con buena cámara, suficiente batería y un precio máximo determinado.
El fenómeno convierte a la IA no solamente en una herramienta para estudiar o trabajar, sino también en una especie de asesor de compras digital.
La tendencia también abre preguntas importantes: de dónde obtiene la IA sus recomendaciones, qué marcas aparecen primero y qué tan neutral puede ser una respuesta cuando estos servicios comiencen a desarrollar modelos comerciales alrededor de las compras.






