Los murciélagos llevan años desconcertando a los científicos por una habilidad muy particular: pueden convivir con diferentes virus sin enfermar de la misma manera que otros mamíferos.
Una nueva investigación encontró otra pieza del rompecabezas dentro de su sistema inmunológico.
Al estudiar cientos de especies, investigadores identificaron características inusuales relacionadas con los genes utilizados para producir anticuerpos.
Los anticuerpos forman parte de las herramientas que utiliza el organismo para reconocer y combatir amenazas.
En los murciélagos, la organización de determinados genes presenta diferencias que no se habían observado de la misma manera en otros mamíferos.
El hallazgo podría ayudar a comprender cómo estos animales desarrollaron una respuesta inmunológica tan particular.
Los murciélagos pueden ser reservorios naturales de diferentes virus y, al mismo tiempo, mantenerse aparentemente saludables.
Eso no significa que sean inmunes a todas las enfermedades.
Su biología simplemente ha evolucionado de una manera diferente a la de humanos y otros mamíferos.
Comprender esas diferencias puede aportar información para estudiar enfermedades infecciosas y nuevas estrategias inmunológicas.
Los científicos todavía necesitan investigar cómo funcionan exactamente estas características.
Pero cada nueva rareza descubierta en los murciélagos parece confirmar algo: su sistema inmune es muchísimo más extraño de lo que imaginábamos.






