La velocidad con la que están mejorando los sistemas de inteligencia artificial vuelve a generar preocupación entre especialistas que han trabajado directamente en su desarrollo.
Un exinvestigador de Google DeepMind advirtió que los avances recientes están ocurriendo más rápido de lo que muchos especialistas anticipaban.
El debate no gira únicamente alrededor de si las máquinas podrán realizar nuevas tareas, sino sobre la capacidad de gobiernos y empresas para establecer controles al mismo ritmo.
Los modelos actuales ya pueden generar textos, imágenes, videos y código, además de resolver tareas que hace pocos años requerían una participación humana mucho mayor.
La competencia entre las principales compañías tecnológicas también ha acelerado el lanzamiento de nuevas herramientas.
Una de las preocupaciones es que las capacidades continúen aumentando antes de que existan mecanismos suficientemente sólidos para evaluar riesgos, establecer responsabilidades y evitar usos perjudiciales.
La discusión sobre seguridad de la inteligencia artificial ha ganado presencia internacional conforme los modelos se integran a más actividades económicas y profesionales.
El desafío será encontrar un equilibrio entre aprovechar sus beneficios y establecer controles capaces de evolucionar con una tecnología que cambia en periodos cada vez más cortos.







