Una práctica que durante siglos formó parte de la economía marítima de Islandia podría estar acercándose a su final.
El gobierno islandés anunció que prepara una iniciativa para establecer una prohibición permanente de la caza comercial de ballenas.
El proyecto será presentado al Parlamento en febrero de 2027 y parte con una ventaja importante: el gobierno que lo impulsa cuenta con mayoría legislativa.
Islandia había mantenido esta actividad pese a años de cuestionamientos de organizaciones ambientales y de bienestar animal.
Durante la temporada de 2026 se habían capturado 80 ballenas de aleta hasta el 9 de septiembre, de acuerdo con registros de organizaciones que siguen la actividad.
La caza comercial de ballenas ha disminuido considerablemente desde que entró en vigor una moratoria internacional en 1986, aunque algunos países continuaron practicándola bajo diferentes esquemas.
Si Islandia aprueba definitivamente la prohibición, Noruega y Japón quedarían prácticamente aislados como los países que continúan realizando caza comercial.
El cambio refleja también una transformación en la manera de relacionarse con estos animales: en distintos países, observar ballenas vivas mediante turismo se ha convertido en una actividad económica capaz de sustituir parte del valor que históricamente tuvo su captura.






