El volcán Etna mantiene en jaque al transporte aéreo de Sicilia después de varios días de actividad eruptiva y emisiones persistentes de ceniza.
La situación obligó a mantener suspendidas las operaciones del Aeropuerto de Catania, uno de los principales accesos aéreos de la isla italiana, debido al peligro que representa la ceniza volcánica para las aeronaves.
La afectación ha sido considerable. Entre el 6 y el 12 de agosto, más de un tercio de los cerca de 2 mil vuelos programados fueron cancelados y alrededor de 630 tuvieron que ser desviados, de acuerdo con los balances difundidos durante la emergencia.
Las imágenes captadas alrededor del volcán muestran lava incandescente, material expulsado desde el cráter y grandes columnas de gases y ceniza, mientras turistas y habitantes observan la actividad a distancia.
El Etna es uno de los volcanes más activos de Europa y sus episodios eruptivos son relativamente frecuentes. Sin embargo, la duración de las actuales emisiones de ceniza ha generado una afectación especialmente importante para la aviación.
La ceniza volcánica puede causar daños graves en motores y otros componentes de las aeronaves, razón por la cual las autoridades pueden suspender operaciones incluso cuando las poblaciones cercanas no se encuentren directamente amenazadas por la lava.
La actividad también ha repercutido fuera de Sicilia: la nube de ceniza llegó a afectar operaciones aéreas en Malta, situada aproximadamente 220 kilómetros al sur.
Así, uno de los espectáculos naturales más impresionantes del Mediterráneo también se ha convertido en uno de los mayores dolores de cabeza para miles de viajeros en plena temporada vacacional.






