La discusión sobre qué edad debería tener una persona para utilizar libremente redes sociales acaba de subir de nivel en Europa.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, pidió a la Comisión Europea impulsar una prohibición de acceso a redes sociales para menores de 15 años en todos los países de la Unión Europea.
La propuesta pretende establecer una regla común y evitar que cada país aplique límites distintos.
Francia había intentado avanzar con una medida propia, pero su legislación encontró obstáculos constitucionales. Ahora el gobierno francés busca trasladar la discusión al ámbito europeo.
Uno de los argumentos centrales gira alrededor de la salud mental, el acoso, la exposición a contenido dañino y el tiempo que niños y adolescentes pasan frente a dispositivos.
La propuesta también toma como referencia las medidas aplicadas en Australia y discusiones similares que existen en otros países.
No todos están de acuerdo.
En Europa existen gobiernos y especialistas que consideran que una prohibición completa podría ser demasiado rígida y que la decisión debería depender en mayor medida de padres, tutores y mecanismos de verificación adecuados.
Además queda una pregunta difícil: ¿cómo comprobar de manera efectiva la edad de millones de usuarios sin crear nuevos problemas de privacidad?
La discusión apenas comienza, pero muestra un cambio importante: los gobiernos ya no sólo están preguntándose qué deben hacer las plataformas con los menores, sino si los menores deberían poder entrar a ellas en primer lugar.






