Una mujer encontró una serpiente marina de vientre amarillo en Crystal Cove, California, y utilizó un remo para devolverla al océano sin saber que manipulaba una especie altamente venenosa.
El encuentro ocurrió el 11 de septiembre. La serpiente se encontraba inmóvil sobre la arena y fue identificada después mediante fotografías tomadas por la familia.
Especialistas confirmaron que se trataba del primer ejemplar registrado en California desde 2018 y apenas el sexto avistamiento documentado desde 1972.
La especie posee neurotoxinas y sustancias capaces de dañar el tejido muscular. Sin embargo, normalmente no presenta un comportamiento agresivo y sus encuentros con personas son poco frecuentes.
Su llegada tan al norte podría estar relacionada con el aumento de la temperatura del Pacífico. Los científicos han advertido que las aguas cálidas pueden desplazar especies tropicales hacia regiones donde antes casi nunca aparecían.






