Un equipo de la Universidad de Cambridge desarrolló un sensor óptico pequeño y de bajo costo que analiza la forma en que la luz interactúa con distintos materiales.
El dispositivo podría ayudar a identificar alimentos, plásticos y productos farmacéuticos mediante mediciones compactas.
Sus posibles aplicaciones incluyen herramientas portátiles y dispositivos para monitorear aspectos de la salud.
La investigación todavía debe probarse en diferentes escenarios, pero muestra cómo técnicas de laboratorio pueden caber en aparatos cada vez más pequeños.






