Si tienes un gato, probablemente conoces esta escena: tienes toda la cama disponible y aun así decide acomodarse exactamente a tus pies.
El comportamiento tiene varias posibles explicaciones.
Dormir cerca de una persona permite al gato aprovechar el calor corporal y mantenerse próximo a alguien que reconoce como parte de su entorno seguro.
Pero elegir los pies también tiene una ventaja estratégica: se encuentra cerca de los extremos de la cama y puede moverse o escapar rápidamente si percibe algo extraño.
Los gatos conservan conductas relacionadas con la vigilancia incluso cuando viven completamente dentro de una casa.
Por eso dormir a tus pies puede representar una combinación bastante felina de afecto y precaución: quiere estar contigo, pero también quiere tener una salida disponible.






