El otoño está a punto de comenzar en el hemisferio norte y con él llegará uno de los fenómenos astronómicos más conocidos del año: el equinoccio.
El evento ocurre cuando el Sol cruza el ecuador celeste y ninguno de los dos hemisferios terrestres se encuentra inclinado de manera predominante hacia nuestra estrella.
De ahí proviene la idea popular de que durante un equinoccio el día y la noche duran exactamente lo mismo.
La realidad es un poco más complicada.
La refracción de la luz en la atmósfera y la manera en que se mide la salida y puesta del Sol hacen que la duración real del día sea ligeramente superior a 12 horas en muchos lugares.
El fenómeno tampoco sucede durante un día completo. Astronómicamente existe un instante concreto en el que el Sol cruza el ecuador celeste.
A partir de ese momento comienza oficialmente el otoño astronómico en el hemisferio norte y la primavera en el hemisferio sur.
Los días continuarán haciéndose más cortos en México hasta llegar al solsticio de diciembre, cuando el hemisferio norte tendrá su jornada con menor cantidad de luz solar del año.







