Investigadores exploran cómo utilizar cables de fibra óptica submarinos para observar el océano y detectar fenómenos naturales. La técnica, llamada detección acústica distribuida, interpreta las vibraciones que recorren esos cables.
Con un equipo conectado a uno de sus extremos, las fibras pueden funcionar como una red de sensores. Los registros podrían ayudar a identificar terremotos y medir cambios de temperatura y presión en zonas marinas.
El desarrollo se trabaja en Canarias con participación de la Plataforma Oceánica de Canarias, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y el investigador John R. Potter, de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología.
La propuesta aprovecha infraestructura que ya existe en el lecho marino y podría complementar la observación oceánica. Sus alcances todavía están en estudio, pero los resultados iniciales apuntan a nuevas formas de recopilar información de áreas difíciles de monitorear.






