Una pequeña comunidad del sureste de Estonia convierte cada año uno de sus pueblos en un reino simbólico independiente durante un solo día.
Durante la celebración, los visitantes deben utilizar visas especiales en lugar de boletos, pueden conseguir una moneda creada para el evento y presenciar ceremonias encabezadas por autoridades tradicionales.
La jornada incluye música, comida, concursos, bailes, discursos y hasta un desfile militar ficticio. Todo forma parte de una celebración destinada a conservar la identidad cultural del pueblo Seto.
Esta comunidad posee una lengua estrechamente relacionada con el estonio, aunque actualmente solamente unos cuantos miles de personas pueden hablarla con fluidez.
El llamado Día del Reino Seto se ha convertido en una atracción cultural y turística. La celebración utiliza la idea de un país independiente para evitar que desaparezcan su idioma, sus costumbres y su memoria colectiva.






