“The Walking Dead” generó durante años una de las franquicias más exitosas de la televisión, pero detrás de las cámaras se desarrollaba otra historia que tardó casi una década en resolverse.
Los productores de la serie alcanzaron un acuerdo por 120 millones de dólares con AMC para terminar una disputa relacionada con el reparto de beneficios.
La batalla legal se extendió durante aproximadamente nueve años.
Los demandantes, entre ellos el creador Robert Kirkman y otros productores vinculados con la serie, acusaron a la compañía de incumplir obligaciones relacionadas con la participación del equipo creativo en las ganancias.
El acuerdo contempla un primer pago de 85 millones de dólares y otros 35 millones que deberán cubrirse posteriormente.
Esta última cantidad funcionará también como anticipo sobre posibles ganancias futuras asociadas con “The Walking Dead” y “Fear The Walking Dead”.
No es la primera disputa millonaria relacionada con la franquicia. En 2021, AMC alcanzó otro acuerdo por aproximadamente 200 millones de dólares con el director Frank Darabont y su agencia de representación.
La historia demuestra que incluso después de terminar temporadas y expandirse a múltiples series derivadas, las grandes franquicias pueden seguir generando disputas económicas durante años.






