Una película que parecía destinada a desaparecer de las salas terminó convertida en uno de los fenómenos virales más inesperados del cine chino.
Niu Lai, una cinta animada sobre un becerro, recaudó apenas unos 10 mil yuanes durante sus primeros diez días en cartelera y llegó a tener jornadas con ingresos cercanos a solo 200 yuanes.
El problema terminó convirtiéndose en su mejor publicidad: usuarios comenzaron a compartir críticas, bromas y memes señalando que su animación era extraña y de apariencia rudimentaria.
Miles de personas comenzaron entonces a comprar boletos simplemente para descubrir por qué internet hablaba tanto de la cinta. En un solo lunes obtuvo 8.2 millones de yuanes y su acumulado llegó a 17.1 millones, equivalentes a unos 2.5 millones de dólares.
El caso de Niu Lai demuestra que incluso una ola de comentarios negativos puede transformarse en publicidad cuando la curiosidad de internet es suficientemente grande.






