El cruce de Columbus, en Nuevo México, reanudó el ingreso de ganado mexicano después de permanecer cerrado durante casi dos años. La reapertura se hizo bajo protocolos adicionales para reducir el riesgo de propagación del gusano barrenador.
Antes de llegar a la frontera, los animales pasan por revisiones veterinarias, tratamientos preventivos y una inspección final de autoridades estadounidenses. El proceso también incluye baños insecticidas para eliminar posibles parásitos que no hayan sido detectados en las revisiones anteriores.
Columbus es el tercer puerto que vuelve a recibir ganado mexicano con estas medidas. Para las comunidades ganaderas de la región, el cierre había reducido ventas y actividad vinculada al transporte, los combustibles, el hospedaje y la compra de alimento para animales.
La reapertura recupera una ruta comercial importante, aunque no significa que el flujo vaya a normalizarse de inmediato. Las autoridades mantienen la vigilancia sanitaria y el sector estadounidense enfrenta además la tarea de reconstruir sus hatos tras años de sequía.






