Tener millones de reproducciones puede hacer que una canción parezca un éxito gigantesco, pero eso no significa necesariamente que su intérprete se haya convertido en millonario.
Las plataformas de streaming distribuyen regalías que posteriormente pueden dividirse entre distintos participantes de la industria musical.
Compositores, intérpretes, sellos discográficos, distribuidores, editoras y propietarios de derechos pueden recibir diferentes partes del dinero generado.
Por eso, para muchos músicos los conciertos continúan siendo una de las principales fuentes de ingresos junto con mercancía, patrocinios, licencias y colaboraciones.
Además, no existe una tarifa universal que permita afirmar que determinado número de reproducciones siempre equivale a una cantidad fija de dinero.
El verdadero cambio provocado por Spotify y otras plataformas ha sido permitir que una canción pueda llegar a millones de personas alrededor del mundo, aunque convertir esas reproducciones en una carrera económicamente sostenible continúa siendo mucho más complejo.






