Hace algunas décadas, encontrarse con un cocodrilo en La Ventanilla podía terminar de una manera completamente distinta a la actual.
Esta comunidad zapoteca ubicada en la costa de Oaxaca pasó de cazar estos animales a convertirse en una de sus principales defensoras.
Hoy, el ecosistema alberga aproximadamente 300 cocodrilos americanos, además de decenas de especies de aves y otras formas de vida asociadas a los manglares.
El cambio comenzó después de que México estableciera medidas para proteger a los cocodrilos durante la década de 1970.
Con el tiempo, habitantes de la zona se organizaron para conservar el ecosistema y desarrollaron un modelo de ecoturismo que actualmente involucra a alrededor de 30 familias.
En lugar de obtener ingresos mediante la caza, la comunidad comenzó a mostrar a visitantes la riqueza natural de sus lagunas y manglares.
El proceso no ha sido sencillo. Huracanes y fenómenos naturales han dañado el ecosistema en diferentes ocasiones, mientras que el crecimiento inmobiliario y turístico representa un nuevo desafío.
Aun así, La Ventanilla se ha convertido en un ejemplo de cómo una comunidad puede cambiar completamente su relación con una especie.
Lo que alguna vez fue visto como un animal peligroso ahora forma parte de la identidad y del futuro económico de sus habitantes.






