Las comunidades que viven cerca de la presa Endhó, en Hidalgo, enfrentan desde hace décadas los efectos de las aguas residuales que llegan desde el Valle de México y de la actividad industrial de la zona. Habitantes han denunciado malos olores, enfermedades y una proliferación de mosquitos que complica la vida cotidiana alrededor del embalse.
La presencia de lirio acuático ha contribuido a crear condiciones propicias para los mosquitos. Pobladores también han expresado preocupación por la incidencia de enfermedades en la región. La relación entre la contaminación y los casos de cáncer reportados requiere distinguir entre las denuncias de la comunidad y las conclusiones médicas; lo que sí expone la investigación periodística es una crisis ambiental persistente y el reclamo por atención.
En 2024, el Gobierno federal declaró el área como zona de restauración ecológica. Sin embargo, de acuerdo con el reportaje de El País, dos años después el programa que debe guiar la implementación aún no se había publicado. Las autoridades han informado de trabajos de saneamiento y fumigación, mientras habitantes y organizaciones piden un calendario público y avances que puedan verificarse.






