Existe un animal microscópico capaz de sobrevivir a condiciones que destruirían el ADN de muchos otros seres vivos.
Se llama Adineta vaga y pertenece a un grupo conocido como rotíferos bdelloideos, organismos diminutos que viven principalmente entre musgos, líquenes y ambientes húmedos.
Estos animales ya eran conocidos por soportar deshidratación extrema y niveles de radiación cientos de veces superiores a los que resultarían letales para una persona.
Pero un nuevo estudio encontró algo todavía más extraño: después de recibir una fuerte dosis de radiación, algunos ejemplares pudieron reproducirse antes de terminar de reparar completamente sus cromosomas.
Los investigadores observaron que parte del ADN dañado pasó a las siguientes generaciones y que los descendientes continuaron reconstruyéndolo progresivamente.
De acuerdo con el equipo científico, este proceso de reparación genética a través de varias generaciones no había sido documentado previamente en otro organismo.
Los investigadores inicialmente pensaron que podía tratarse de un error en la secuenciación genética, pero al repetir los análisis encontraron nuevamente el mismo patrón.
El hallazgo abre nuevas preguntas sobre cómo algunos organismos consiguen proteger y reconstruir su información genética después de sufrir daños extremos.







