La novela Donde el agua trabaja, ganadora del primer Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat, quedó en el centro de una controversia sobre el uso de inteligencia artificial en la escritura. El diario El País reportó que un detector estimó que el texto estaba escrito en un 99% con IA.
Tras conocerse el señalamiento, se suspendieron la presentación del libro y la gira del autor. La editorial recordó que las bases del premio prohibían el uso de inteligencia artificial generativa para escribir las obras.
El caso también abrió preguntas sobre el alcance de los detectores automáticos. La propia editorial advirtió que sus resultados requieren interpretación y no bastan por sí solos para determinar cómo fue escrito un manuscrito.
La discusión pone sobre la mesa cómo deben responder editoriales y jurados ante estas herramientas: qué evidencia solicitar, cómo revisar el proceso creativo y qué medidas evitarían convertir una sospecha automatizada en una conclusión definitiva.






