A simple vista parece una moneda antigua de apenas diez centavos. En una subasta reciente, alguien pagó 1 millón 250 mil 500 dólares por ella.
La pieza es una 1894-S Barber dime, acuñada en San Francisco hace 132 años y considerada una de las monedas estadounidenses más raras.
En 1894 sólo fueron fabricados 24 ejemplares y actualmente únicamente se conoce la existencia de nueve.
Ese nivel de escasez ha convertido a la moneda en una pieza prácticamente legendaria dentro del coleccionismo numismático.
Para dimensionar su incremento de valor, uno de sus antiguos propietarios compró el ejemplar por 4 mil 750 dólares en 1957, cuando tenía apenas 19 años.
La venta muestra cómo objetos aparentemente cotidianos pueden alcanzar precios extraordinarios cuando combinan antigüedad, rareza, conservación e historia.







