Un Fiat Panda de 1993 terminó convertido en un automóvil de 50.2 centímetros de ancho. El responsable es Andrea Marazzi, un mecánico italiano que decidió transformar el vehículo después de que llegara al deshuesadero de su familia.
Para construir el Panda per Uno, Marazzi cortó y volvió a unir la carrocería, fabricó ventanas a medida e instaló un pequeño motor eléctrico. Según Guinness World Records, alrededor del 90 % de sus piezas proviene del auto original.
El resultado puede conducirse y conserva luces y direccionales funcionales, aunque su velocidad máxima es de 15 kilómetros por hora. Su peculiar diseño aparece en la edición 2027 del libro de récords.







