La RMF se dijo en contra de la iniciativa, pero sí avaló que los estacionamientos cuenten con seguro.

4 de Febrero 2026
Este miércoles, el debate sobre una propuesta para que los estacionamientos de plazas comerciales y otros establecimientos otorguen las primeras dos horas gratis de uso volvió a colocarse en el centro de la discusión pública en Puebla. Sin embargo, ahora tiene un giro claro: sectores empresariales y organizaciones vinculadas al comercio han expresado su rechazo a la medida. Por esta razón, empujan por ajustar la iniciativa antes de cualquier votación definitiva.
Una propuesta con buenas intenciones, pero con resistencia social y empresarial
La iniciativa en cuestión fue planteada por legisladores locales, principalmente de la bancada del Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Ellos tienen la intención de modificar la Ley de Movilidad y Seguridad Vial y la Ley Orgánica Municipal del estado. Así, las personas que acudan a establecimientos como centros comerciales, restaurantes, hospitales y otros servicios no pagarían las primeras dos horas por estacionar sus vehículos. Además, se buscaba que estos lugares estuvieran obligados a contar con pólizas de seguro que cubran daños o robos de vehículos dentro del estacionamiento. También se plantea que haya sistemas de videovigilancia para reforzar la seguridad.
Este tipo de planteamientos responde a una percepción común entre consumidores. En muchos estacionamientos privados, el cobro puede resultar excesivo y, en algunos casos, débil en cuanto a protección legal y responsabilidad ante incidentes. Por lo tanto, la idea central de sus promotores ha sido proteger el bolsillo de las familias. Asimismo, buscan generar condiciones más equitativas para quienes realizan compras o utilizan servicios.
¿Por qué surgió la resistencia?
Sin embargo, la propuesta —aunque atractiva a priori— no ha sido bien recibida por varios actores del sector empresarial y de servicios. En particular, organizaciones como la Red Mexicana de Franquicias en Puebla se han pronunciado en contra del componente que propone las dos horas gratuitas. No obstante, respaldan la parte de la iniciativa que obliga a los estacionamientos a contar con seguros obligatorios para responder por daños y robos.
Desde esta perspectiva empresarial, eliminar el cobro por estacionamiento sin un análisis profundo de las implicaciones operativas pone en riesgo puntos clave como:
- La viabilidad económica de los estacionamientos, muchos de los cuales sostienen empleos y servicios asociados.
- La seguridad de los vehículos, argumentando que el cobro y el control de acceso ayudan a inhibir delitos como el robo de autopartes.
- La inversión y el mantenimiento de estos espacios, que requieren recursos para videovigilancia, seguridad privada y operación.
Estas preocupaciones se traducen en una resistencia. Dicha resistencia está llevando a replantear la iniciativa antes de que se discuta de lleno en las comisiones legislativas del Congreso local.
¿Cuál es el trasfondo real de la polémica?
El debate sobre si los estacionamientos deben ser gratuitos o no no es solo una discusión técnica sobre tarifas. Además, es una reflexión sobre el papel del Estado en equilibrar intereses de consumidores y de empresas privadas.
Por un lado, hay argumentos legítimos sobre el costo que enfrentan las familias cuando visitan centros de consumo, especialmente en contextos económicos difíciles. Por otro, la operación de estacionamientos —sobre todo en plazas comerciales grandes— involucra infraestructura, seguridad y empleos que dependen de ese esquema de cobro. El equilibrio entre uno y otro plantea la disyuntiva central de este debate.
Además, la inclusión de seguros obligatorios y sistemas de vigilancia en la discusión apunta a un interés compartido entre la ciudadanía y sectores empresariales. Así, se busca garantizar que, si el vehículo sufre daños o robos dentro de un estacionamiento, exista una cobertura clara y obligatoria que responda por esas pérdidas.
Impactos reales y lecturas sociales
Este debate tiene impactos concretos en varios frentes:
- Economía familiar: para usuarios frecuentes de centros comerciales, hospitales o restaurantes, la gratuidad de estacionamiento podría representar un ahorro. Aunque su magnitud dependerá de la frecuencia de uso.
- Seguridad pública: si se llegara a eliminar el cobro sin mecanismos alternativos de control, algunos operadores advierten que podría elevarse la incidencia de delitos contra vehículos.
- Inversiones y empleo: los espacios que dependen de estos servicios generan empleos directos e indirectos. Por tanto, estarían en riesgo si se elimina la fuente de ingreso que hoy sostienen parte de esa operación.
Estos elementos muestran que la iniciativa no solo es una cuestión de política pública. Asimismo, plantea una negociación entre derechos del consumidor, regulación estatal y sostenibilidad de modelos comerciales privados.
¿Qué sigue?
Por ahora, la iniciativa no ha sido aprobada ni rechazada formalmente. El rechazo manifestado por sectores empresariales dificulta su avance tal como fue presentada, lo que sugiere que los legisladores podrían tener que:
- Ajustar la propuesta para conciliar prioridades de los consumidores y operadores de estacionamientos.
- Separar en dos discusiones distintas la parte de gratuidad y la de seguros obligatorios.
- Abrir mesas de diálogo con cámaras empresariales y asociaciones para modificar el contenido.
En cualquiera de los escenarios, el debate aún está lejos de cerrarse. Por eso, la discusión pública continuará en las próximas semanas en el Congreso del Estado.






