Un nuevo dinosaurio con plumas encontrado en el noreste de China está ayudando a los científicos a reconstruir uno de los capítulos más fascinantes de la evolución: cómo apareció el vuelo.
El análisis del fósil sugiere que determinadas estructuras utilizadas para volar no necesariamente procedieron de un único diseño heredado de un ancestro común.
Los investigadores plantean que distintos grupos pudieron desarrollar características similares de manera independiente, un fenómeno conocido como evolución convergente.
Esto significa que animales pertenecientes a ramas evolutivas diferentes pueden terminar desarrollando soluciones parecidas cuando enfrentan necesidades similares.
El hallazgo resulta especialmente interesante porque durante décadas los dinosaurios emplumados han sido fundamentales para entender el origen de las aves modernas.
La nueva evidencia no elimina la relación evolutiva existente entre aves y dinosaurios terópodos, pero sí aporta información sobre cómo determinados mecanismos relacionados con el vuelo pudieron aparecer en distintos momentos.
Cada nuevo fósil emplumado encontrado en China continúa completando un rompecabezas que comenzó hace más de 150 millones de años.






