Las ventanas de un avión podrían parecer una decisión de diseño, pero su forma cumple una función de seguridad. Al volar, existe una diferencia de presión entre el interior de la cabina y el aire exterior. Esa fuerza actúa también sobre la estructura que rodea cada ventana.
Si una abertura tiene esquinas muy marcadas, los esfuerzos se concentran en esos puntos. Las formas redondeadas ayudan a distribuirlos mejor. De acuerdo con el Museo Nacional del Aire y el Espacio del Smithsonian, los ingenieros comprendieron la importancia de este detalle después de accidentes ocurridos a mediados del siglo XX.
Así que esa ventana ovalada por la que miras las nubes responde a una lección de ingeniería: incluso una esquina puede cambiar la forma en que una aeronave soporta la presión durante el vuelo.







