La presidenta señaló que desde septiembre de 2024 hubo cambios que recuperaron el sentido social y la soberanía de la Constitución.

La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que el proyecto de la llamada Cuarta Transformación (4T) ha permitido “recuperar la esencia de la Constitución de 1917”, al colocar nuevamente en el centro principios como la justicia social, la soberanía nacional y el papel del Estado en la garantía de derechos.
La declaración se dio en un contexto de discusión sobre reformas, políticas públicas y el rumbo institucional del país, y abre un debate de fondo sobre cómo se interpreta hoy el espíritu original de la Constitución mexicana y su aplicación en el México contemporáneo.
¿A qué se refiere la “esencia” de la Constitución de 1917?
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, promulgada tras la Revolución Mexicana, fue pionera a nivel mundial al incorporar derechos sociales en su texto, particularmente en materias como:
Educación pública y laica
Derechos laborales
Propiedad de la nación sobre recursos estratégicos
Función social del Estado
Cuando Sheinbaum habla de “recuperar su esencia”, el énfasis está en esa visión de la Constitución como un instrumento de transformación social, no solo como un marco jurídico formal.
La lectura del gobierno: Estado, derechos y soberanía
Desde la perspectiva del actual gobierno, la 4T retoma esa lógica constitucional al:
Reforzar el papel del Estado en sectores estratégicos.
Priorizar políticas públicas orientadas al bienestar social.
Defender la soberanía nacional frente a intereses privados o externos.
En este enfoque, las reformas y decisiones de política pública se presentan como una continuidad histórica con los principios fundacionales del constitucionalismo social mexicano.
Contexto histórico: una Constitución en permanente cambio
A lo largo de más de un siglo, la Constitución de 1917 ha sido reformada en numerosas ocasiones, reflejando distintos momentos políticos y modelos económicos.
Durante décadas, algunas reformas fueron interpretadas como una reducción del papel social del Estado, en favor de esquemas más orientados al mercado. El discurso de la 4T plantea que su proyecto busca corregir ese giro, devolviendo centralidad a los principios sociales originales.
Esta visión no es neutra: forma parte de una disputa interpretativa sobre el sentido de la Constitución y su adaptación al presente.
Lectura política de la declaración
La afirmación de Sheinbaum tiene varias lecturas relevantes:
Narrativa de continuidad histórica: el proyecto de gobierno se presenta como heredero directo del constitucionalismo revolucionario.
Legitimación institucional: las políticas públicas se enmarcan como cumplimiento del mandato constitucional.
Debate de fondo: no se discute solo qué reformas se hacen, sino desde qué interpretación de la Constitución se gobierna.
Más que un anuncio concreto, se trata de un posicionamiento ideológico-institucional sobre el rumbo del país.
¿Por qué importa este mensaje?
Porque la Constitución no es solo un texto legal, sino la base simbólica y jurídica del Estado mexicano. La manera en que se interpreta influye en:
El alcance de las políticas sociales
El rol del sector público y privado
La relación entre derechos individuales y colectivos
La justificación de reformas legales y constitucionales
Cuando el Ejecutivo fija una lectura sobre su “esencia”, también marca límites y prioridades para el debate público.
¿Qué sigue?
En el corto y mediano plazo, este tipo de declaraciones se reflejará en:
El impulso o defensa de reformas constitucionales y legales.
Discusiones legislativas sobre el alcance del Estado.
Debates jurídicos y políticos sobre el uso del término “espíritu constitucional”.
La afirmación de que la 4T recuperó la esencia de la Constitución de 1917 no cierra el debate, sino que lo profundiza: plantea una pregunta central para el país —cómo equilibrar los principios históricos de justicia social con los desafíos económicos, institucionales y democráticos del presente.






