En Indonesia, investigadores están probando si los altavoces de las mezquitas pueden servir también para alertar a las comunidades cuando se aproxima un terremoto. El proyecto conecta algunos templos con una red de sensores sísmicos y busca llegar a poblaciones donde las alertas por teléfono pueden fallar durante una emergencia.
La iniciativa aprovecha una infraestructura que ya existe y recibe mantenimiento dentro de las comunidades. Sus impulsores consideran que podría ayudar a difundir avisos en zonas remotas, donde la distancia y las interrupciones de comunicación complican la respuesta ante un desastre.
El sistema todavía está en etapa de prueba y no envía alertas al público. Los investigadores también analizan cómo adaptar las recomendaciones de seguridad a las viviendas locales, que en algunas zonas pueden ser vulnerables a derrumbes. En una comunidad ubicada a 50 kilómetros del epicentro, el margen de reacción podría ser de apenas cinco a diez segundos. El proyecto está previsto para continuar hasta 2030.






