El cambio climático ya no es un riesgo distante para los hoteles mexicanos. Temperaturas más elevadas, huracanes intensos, escasez de agua y arribazones de sargazo están obligando al sector turístico a modificar su operación.
Uno de los impactos más visibles ocurre en el Caribe. La llegada masiva de sargazo habría provocado la cancelación de alrededor de 10 mil reservaciones para bodas, de acuerdo con estimaciones de la Concanaco.
La respuesta incluye sistemas para reutilizar agua, equipos de menor consumo energético, reducción de plásticos y acciones para evitar el desperdicio de alimentos. Algunas cadenas también buscan certificaciones ambientales que permitan medir esos avances.
El interés no proviene solamente de las empresas. Una encuesta realizada para el sector indica que 83% de los viajeros considera importante viajar de forma sostenible. Además, 43% estaría dispuesto a pagar más por esa opción y 59% utiliza filtros para buscar alojamientos con características ecológicas.
El turismo aporta 8.7% de la economía mexicana, por lo que la adaptación rebasa la imagen verde de una marca. Mantener playas, servicios e infraestructura funcionales será decisivo para que los destinos continúen recibiendo visitantes.







