Honduras está recurriendo a la siembra de nubes para intentar aliviar la sequía que afecta a comunidades agrícolas. La técnica consiste en dispersar partículas en nubes que ya contienen humedad, con la intención de favorecer la formación de lluvia.
El gobierno financió un programa de vuelos sobre zonas del Corredor Seco, donde la falta de precipitaciones ha golpeado cultivos y ganado. Las autoridades esperan que las operaciones ayuden a recuperar reservas de agua y reducir las pérdidas en el campo.
La medida ha generado debate porque la eficacia de la siembra de nubes depende de las condiciones atmosféricas y sus resultados son difíciles de atribuir con precisión. Algunos especialistas sostienen que no sustituye infraestructura de almacenamiento ni sistemas de riego.
La discusión deja una pregunta abierta para las comunidades afectadas: qué medidas pueden ofrecer alivio inmediato y cuáles ayudan a enfrentar sequías que se prolongan. La experiencia hondureña también pone sobre la mesa los límites de intervenir artificialmente en el clima.






