La calidad del agua se convirtió nuevamente en una preocupación para miles de habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara, después de que vecinos de diferentes colonias comenzaron a reportar que el líquido llegaba a sus viviendas con coloración y olores fuera de lo habitual.
El problema está relacionado con el agua proveniente de la presa de Las Pintas, que forma parte del sistema que abastece a diferentes sectores metropolitanos. Ante las denuncias, el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado inició trabajos en la Planta Potabilizadora número 1 para atender las anomalías detectadas.
La situación escaló hasta el gobierno estatal. El gobernador Pablo Lemus reconoció públicamente que existe una problemática relacionada con la calidad del agua y anunció medidas para reducir temporalmente la cantidad proveniente de Las Pintas mientras se realizan ajustes en el sistema.
El problema no se limita a que el líquido tenga una apariencia desagradable. Cuando existen cambios repentinos en color, olor o sabor, la recomendación es evitar asumir que el agua es apta para consumo hasta conocer los resultados de los análisis correspondientes.
El Congreso de Jalisco también ha pedido atender las denuncias ciudadanas y garantizar que el agua distribuida cumpla con las condiciones necesarias de calidad.
La crisis vuelve a poner sobre la mesa uno de los grandes retos de las zonas metropolitanas mexicanas: no basta con garantizar que el agua llegue a las viviendas, también debe hacerlo en condiciones adecuadas.






