20 de Febrero 2026
Nueve exdirectivos y Francisco González, expresidente del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), irán a juicio por el delito de cohecho continuado y revelación de secretos.
Al expresidente de BBVA se le señala como último responsable de contratar a Manuel Villarejo, ex comisario de policía, acusado de corrupción, trafico de influencias y por revelar información confidencial.
Once recursos de apelación fueron presentados por los abogados de BBVA y los exdirectivos antes de que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional de España determinara un juicio oral para dimitir responsabilidades.
El magistrado concluyó que las apelaciones presentadas para solicitar el archivo de la causa no contaban con un sustento jurídico, por lo que consideraron necesario llevar a cabo un juicio oral donde se determinará la responsabilidad penal del grupo bancario en el caso de José Manuel Villarejo.
La causa del litigio deriva de la contratación del excomisario y su empresa, Grupo Cent, en el año 2004, por parte de los ejecutivos de BBVA para la realización de operaciones presuntamente ilegales que duraron hasta 2016.
La investigación hecha por la máxima autoridad en delitos por corrupción política y financiera determinó que exdirector Francisco González y otros directivos de la entidad financiera, estuvieron implicados en las operaciones ilegales cometidas por Manuel Villarejo, por lo que la Sala Penal mantendrá abierto el proceso y se iniciará en juicio oral en su contra.
Entre los implicados se encuentran el ex jefe de seguridad, el ex consejero delegado, el ex director de riesgos, el ex jefe de control Interno, el ex responsable de Servicios Jurídicos de España y Portugal, y al actual responsable de los Servicios Jurídicos y el responsable de Auditoría Interna, así como un empleado de la entidad BBVA.
Además, irán a juicio el socio de Villarejo, Rafael Redondo, el ex inspector de la policía Antonio Bonilla y a un agente de seguridad.
Según lo determinó el fiscal del caso, Francisco Gonzalez permitió el vínculo entre BBVA y el ex policía, y el ex presidente no contó con ninguna supervisión sobre sus decisiones frente al banco más que de un grupo reducido de directivos, quienes permitieron el control por servicios externos.






