Parece una araña moviéndose sobre una roca, pero en realidad es la punta de la cola de una serpiente esperando a que un ave caiga en la trampa.
La víbora cornuda de cola de araña, originaria de Irán, posee uno de los señuelos más extraños conocidos entre los reptiles: la punta de su cola tiene una estructura que imita el cuerpo y las patas de un arácnido.
Cuando un ave se aproxima para intentar capturar a la falsa araña, la serpiente puede lanzar el ataque.
Científicos utilizaron ahora tomografías para observar por primera vez el interior de esta estructura.
Lo sorprendente es que, pese a su apariencia externa, el esqueleto de la cola no está compuesto por huesos extraordinariamente modificados: buena parte del efecto proviene de tejidos y escamas especializadas alrededor de vértebras relativamente normales.
El descubrimiento ayuda a explicar cómo la evolución puede transformar una estructura corporal sin necesidad de reconstruir completamente su esqueleto.







