Un diente fosilizado de casi nueve millones de años fue identificado como perteneciente a un capibara en el norte de Chile. El hallazgo procede del actual desierto de Atacama, una de las regiones más áridas del planeta.
Los capibaras actuales viven cerca de ambientes con agua y vegetación abundante. Por eso, su presencia en esta zona apunta a que el paisaje del Mioceno pudo incluir humedales y condiciones mucho más húmedas que las de hoy.
El fósil también plantea preguntas sobre cómo llegó el animal hasta la costa chilena. Los Andes ya representaban una barrera geográfica, y los capibaras modernos habitan principalmente al este de esa cordillera.
El estudio, publicado en Scientific Reports, suma evidencia para revisar la historia climática de Atacama. Los autores proponen que antiguos corredores de humedales pudieron facilitar el desplazamiento de estos roedores por Sudamérica.






