Desde el suelo parece un campo de arroz. Al verlo desde un punto elevado aparece otra cosa: una imagen enorme, formada por plantas de distintos colores. Esa es la idea detrás del arte en arrozales, conocido en Japón como tanbo art.
La práctica de Inakadate, en la prefectura de Aomori, comenzó en 1993. Los agricultores utilizaron variedades de arroz de colores diferentes para dibujar sobre el campo y llamar la atención sobre el cultivo de este alimento. Con el tiempo, los diseños crecieron en complejidad y el arrozal se convirtió en un lienzo que cambia con la temporada.
Entre las imágenes creadas se cuentan personajes de la cultura popular, referencias a la mitología japonesa y versiones de obras conocidas. El resultado depende de planear dónde irá cada variedad antes de sembrarla y de esperar a que las plantas crezcan lo suficiente para revelar el dibujo.
Lo más interesante es que la obra no está pintada sobre el terreno. Las plantas son los colores y el campo es el soporte. Vista desde arriba, una actividad agrícola cotidiana se transforma en una imagen de gran escala sin dejar de ser un cultivo.







