Las marcas propias dejaron de ocupar el rincón menos atractivo del supermercado. En México, cada vez más familias las incorporan a sus compras habituales para reducir gastos sin renunciar a productos básicos.
Entre marzo de 2025 y marzo de 2026, el gasto destinado a estas marcas aumentó 20.5%, mientras que el correspondiente a las marcas comerciales creció 6.4%. La cantidad de productos de marca propia adquiridos también avanzó 19.6%.
El cambio responde a una presión concreta sobre el bolsillo. Una tercera parte de los hogares ha dejado de comprar ciertas categorías para concentrarse en lo indispensable, mientras que tres de cada diez consumidores han buscado opciones más baratas.
Sin embargo, el precio ya no es el único atractivo. Siete de cada diez compradores consideran que las marcas propias ofrecen una buena relación entre costo y calidad. Además, 99.3% de los hogares combina productos comerciales con alternativas desarrolladas por supermercados.
El fenómeno está modificando la competencia dentro de los anaqueles. Para las cadenas comerciales representa una oportunidad de fidelizar clientes; para las marcas tradicionales, el reto de justificar por qué sus productos deben seguir costando más.







