
23 de Julio 2025
Bueno, bueno… Chicharito decidió iluminar al mundo con su sabiduría de YouTube y ahora resulta que las mujeres están “fracasando” porque ya no quieren “ser lideradas por un hombre”. ¡Qué sorpresa! Otro hombre con internet y mucho ego confundiendo “masculinidad” con nostalgia por los años 50. El tipo cree que ser proveedor te da derecho automático a una esposa sumisa con un trapeador en la mano. ¿Lo educaron, con un VHS de “Polo Polo”?
Por suerte, alguien con verdadero poder y cerebro Claudia Sheinbaum, presidenta de México, ama de casa y comandanta suprema de las fuerzas armadas, nada menos— lo puso en su lugar en la mañanera: “las mujeres podemos ser lo que queramos”. Y sí, lo dijo con la sonrisa de quien ha leído más libros que el tipo que cree que limpiar es “energía femenina”.
Pero no nos desviemos: esto no va solo de un futbolista metido en modo coach de masculinidad redpill. Es parte de un patrón más grande, una epidemia de influencers y celebridades usando su plataforma para regurgitar ideas machistas disfrazadas de “sabiduría ancestral”. Y claro, Eduardo Verástegui tuvo que aparecer a defenderlo, como si estuviéramos en una versión todavía peor escrita de “La Rosa de Guadalupe: edición familia tradicional panista”.
Las mujeres —¡qué escándalo!— ya no se conforman con quedarse en casa limpiando mientras un iluminado les explica el universo. Y eso incomoda a los que ven la igualdad como amenaza. Pero adivina qué, Chicha-bro: el futuro no te necesita liderando nada. Necesita hombres que se callen, escuchen y evolucionen.
Y si limpiar la casa es tan espiritual, hermano, ponte unos guantes, agarra la escoba y empieza por barrer tus propias ideas retrógradas.
Porque como dijo Angela Davis, y repitió Sheinbaum: ser feminista es reconocer a las mujeres como personas. Tan sencillo. Tan revolucionario.






