Una de las personas captadas limpiando los zapatos fue Amanda Pérez, directora de Comunicación Social de la Suprema Corte de Justicia.

5 de Febrero 2026
Un video difundido en redes sociales mostró a colaboradores limpiando los zapatos del ministro Hugo Aguilar, escena que rápidamente generó reacciones encontradas y reavivó la discusión sobre protocolos, jerarquías y símbolos en el ejercicio del poder público.
Más allá del hecho puntual, la conversación pública se centró en qué representan este tipo de imágenes dentro de instituciones que, por mandato constitucional, deben regirse por principios de igualdad, sobriedad y profesionalismo.
Qué se observa y por qué llamó la atención?
El material muestra a personal cercano realizando una acción de cuidado personal —limpiar el calzado— a un alto funcionario del Poder Judicial. Aunque no existe información oficial que precise el contexto, el video fue interpretado por amplios sectores como un gesto de subordinación excesiva, lo que detonó cuestionamientos sobre la pertinencia de estas prácticas en espacios públicos.
La atención no se centró en la legalidad del acto, sino en su carga simbólica: cómo se perciben las relaciones laborales y los códigos de trato en instituciones del Estado.
El contexto institucional del Poder Judicial
El Poder Judicial, y en particular la Suprema Corte, opera bajo una lógica distinta a la del Ejecutivo o el Legislativo. Sus integrantes cuentan con autonomía e independencia, y sus funciones se rigen por criterios técnicos y jurídicos.
Sin embargo, en términos de imagen pública, existe una expectativa social clara:
- Trato profesional y respetuoso, sin gestos de privilegio.
- Ambientes laborales acordes con la función pública.
- Conductas que refuercen la idea de instituciones al servicio de la ciudadanía, no de jerarquías personales.
En este marco, cualquier imagen que sugiera prácticas asociadas a excesos de protocolo tiende a generar ruido y debate.
Lectura social: símbolos que pesan más que los actos
Aunque el hecho no implica por sí mismo una falta administrativa conocida, especialistas en comunicación pública señalan que los símbolos importan. En la percepción ciudadana:
- Pequeños gestos pueden leerse como distancia entre autoridades y sociedad.
- Acciones cotidianas se vuelven mensajes políticos involuntarios.
- La austeridad y sobriedad se evalúan tanto por políticas como por conductas visibles.
En tiempos de alta exposición digital, una imagen puede pesar más que una explicación, especialmente cuando toca temas sensibles como el poder y la jerarquía.
¿Qué dice el marco normativo?
No existe una disposición explícita que prohíba actos de apoyo personal entre colaboradores y funcionarios. No obstante, los códigos de ética y conducta del servicio público promueven:
- Relaciones laborales basadas en respeto y profesionalismo.
- Evitar prácticas que puedan interpretarse como privilegios indebidos.
- Cuidar la percepción institucional para preservar la confianza ciudadana.
Por ello, el debate se ubica más en el terreno ético y simbólico que en el estrictamente legal.
¿Por qué importa este episodio?
Porque refleja cómo la ciudadanía observa y evalúa a sus instituciones más allá de resoluciones y discursos. En un contexto de exigencia de transparencia y cercanía, las formas también comunican.
Además, muestra cómo las redes sociales se han convertido en un espacio de escrutinio permanente, donde acciones cotidianas adquieren relevancia pública inmediata.
¿Qué sigue?
Hasta ahora no se ha informado de una postura oficial del ministro ni de la institución. En escenarios como este, lo habitual es que:
- Se aclare el contexto del hecho.
- Se refuercen criterios internos de conducta y protocolo.
- Se procure reducir prácticas que puedan generar interpretaciones negativas.
El episodio no define el desempeño institucional del ministro ni del Poder Judicial, pero sí recuerda que en la función pública los gestos importan, y que la confianza ciudadana se construye tanto con decisiones como con conductas visibles.






