El sargazo dejó de ser únicamente un problema de playas y turismo. Su crecimiento en el Caribe ha llevado a especialistas de decenas de países a reunirse en Cancún para discutir qué hacer con millones de toneladas de esta macroalga.
El encuentro reúne participantes provenientes de 45 países y territorios, con enfoques que van desde investigación científica hasta aprovechamiento industrial.
Uno de los grandes retos consiste en encontrar maneras eficientes de recolectarlo antes de que llegue a las playas y determinar qué usos pueden darse al material retirado.
En los últimos años se han explorado alternativas relacionadas con combustibles, materiales, fertilizantes y otros productos, aunque el procesamiento presenta desafíos técnicos.
Para Quintana Roo, encontrar soluciones resulta especialmente importante por el peso del turismo en su economía y por el impacto que las arribazones tienen sobre ecosistemas y costas.






