Durante décadas, uno de los grandes depredadores de Norteamérica fue conocido como el “guepardo americano” porque tenía patas largas, cuerpo esbelto y características que recordaban al felino más rápido del planeta.
Pero nuevo análisis de ADN antiguo está cambiando esa historia.
El animal, conocido como Miracinonyx, no pertenecía realmente al mismo linaje de los guepardos actuales.
Los resultados indican que estaba más relacionado con otros felinos americanos y que su parecido con el guepardo apareció de manera independiente a lo largo de la evolución.
Este fenómeno se conoce como evolución convergente: especies que no son parientes cercanos terminan desarrollando características similares porque enfrentan ambientes o necesidades parecidas.
Miracinonyx habitó Norteamérica durante el Pleistoceno, cuando el continente también estaba ocupado por mamuts, enormes osos y otros grandes mamíferos.
La nueva evidencia demuestra que tener aspecto de guepardo no necesariamente significa haber sido uno.







